Hay una frase que no olvidas fácil: mejor admitir que abriste la puerta equivocada que pasar el resto de tus días en la habitación incorrecta. Suena obvio, pero casi nadie…
Hay una escena que se repite en casi todas las casas: la misma discusión, el mismo comentario que duele, la misma reacción que después uno se arrepiente. Y al día…