La pasión por lo que haces no te vacuna contra el cansancio. Es una idea incómoda, pero conviene mirarla con calma, porque muchos creen lo contrario y pagan la cuenta…
Te despiertas y antes del café la cabeza ya arrancó: lo que quedó pendiente, la conversación incómoda, lo que puede salir mal. Y aparece ese pensamiento cruel: algo me pasa…