
Todas las mañanas te miras al espejo y te hablas. A veces te animas, a veces te repites que esta semana va a ser distinta. Y sin embargo, algo no cuadra: por más frases bonitas que te digas, cuando llega la hora de cumplirte, algo se cae. ¿Te ha pasado? Entonces esta idea te sirve más que cualquier frase motivacional pegada en la pared.
Miguel Montalvan lo resume en una sola lÃnea, y es de esas que uno no puede sacudirse de encima: tu autoestima no es lo que piensas de ti, es lo que has comprobado de ti. Piensa, no. Comprueba, sÃ. Esa diferencia, que parece pequeñita, lo cambia todo.
Tu autoestima es tu reputación contigo mismo
La confianza no vive en tus pensamientos: vive en tu historial. Hay una persona que sabe exactamente cuántas promesas te has hecho y cuántas has dejado sin cumplir, y esa persona te mira cada mañana en el espejo. Si dices que vas a empezar a correr y nunca lo haces, tu autoestima lo registra, aunque sea en silencio. No es mala suerte ni falta de ganas: le estás acumulando evidencia a la versión de ti que no se cumple.
Se construye con acciones diarias, no con declaraciones
La reputación contigo mismo no se arregla con un discurso motivacional la noche del domingo. Se construye con evidencia:
- Cuando te levantas a la hora que te prometiste, y no cinco minutos más tarde «para el otro dÃa».
- Cuando quieres decir algo en una reunión y te animas a decirlo, en vez de tragártelo y quedarte con la espina.
- Cuando por fin terminas esa cosa pendiente que lleva semanas molestando en el fondo de tu cabeza.
FÃjate en el detalle: cada vez que fallas, no le fallas a los demás. Pierdes credibilidad ante ti mismo. Y esa pérdida no se nota el dÃa uno, se nota un mes después, cuando te cuesta el doble partir porque ya no te crees ni a ti.
La buena noticia: la reputación se recupera
Aquà viene lo que vale oro. Igual que se daña, tu reputación contigo mismo se recupera una promesa a la vez, cumpliéndola. No necesitas reconstruir todo hoy. Solo tienes que elegir una cosa, la siguiente que ya decidiste, y cumplÃrtela. Cumplida, tu autoestima suma. Y con dos o tres seguidas, empiezas a comprobar de lo que eres capaz, que es mucho más sólido que recordar lo que te gustarÃa ser.
Empieza hoy con la promesa más pequeña que tengas pendiente. No porque sea urgente, sino porque alguien está esperando ver si esta vez sÃ.
A tu espejo no le debes frases: le debes pruebas.
Fuente original → Miguel Montalvan (@miguelmontalvan.piensalo) en Instagram