La autoestima no es un cuento bonito

La autoestima no es un cuento bonito

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La autoestima no es un cuento bonito

Hoy te quiero conversar de algo que muchos decoramos con frases bonitas: la autoestima. Nos han vendido la idea de que amarse a uno mismo es pegar un sticker en el espejo, repetir afirmaciones y listo. Y está bien arrancar el día con buenas palabras, pero hay una parte que nadie pone en la foto: la autoestima de verdad empieza cuando te miras de frente y ves también lo que no te gusta.

Ventura, un psicólogo que sigue mucha gente, lo dice claro: el amor propio no es un cuento bonito ni frases motivacionales vacías. Es ver tus defectos y aceptarlos, no huir de ellos. Es enfrentar tu dolor, consolarte en vez de negarlo, y poner límites cuando alguien te trata mal. Esa frase que suena tan simple esconde la diferencia entre una autoestima de postal y una que se sostiene.

1. Mira tus defectos sin volver la mirada

Aceptar lo que no te gusta de ti no es castigarte; es dejar de fingir que no existe. Cuando identificas lo tuyo —la impaciencia, el miedo a pedir, la costumbre de callarte para no incomodar— dejas de gastar energía en la escenografía y puedes trabajar en lo real. Nadie crece desde el disfraz.

2. Consolarte en lugar de esconderte

Enfrentar tu dolor no es lo mismo que golpearte con él. Hay una diferencia enorme entre revisar una herida con respeto y fingir que no te duele. Escúchate con la misma suavidad con la que escucharías a un amigo que pasó por lo mismo. El cuidado propio también es un idioma que se aprende.

3. Límites: el amor propio que se nota

De nada sirve repetir que te quieres si cuando alguien te falta al respeto te quedas callado para evitar el conflicto. Los límites son la prueba concreta de que te valoras. No necesitan gritarse, pero sí sostenerse: qué permites, qué no, y qué haces cuando cruzan la línea. Esa es la autoestima que se practica fuera del espejo.

Y hay una última pieza: soltar la versión idealizada de ti mismo. No se trata de agradar a todos ni de construir un personaje perfecto para las redes. Se trata de aceptar lo bueno y lo malo, y trabajar por ser tratado con el respeto que mereces, empezando por el respeto que tú mismo te das. Cuando sueltas la máscara, queda algo mucho más atractivo que la perfección: alguien auténtico, con actitud, que sabe quién es y qué merece.

Prueba esta semana algo pequeño: nombra un defecto sin adornarlo, ponle un límite a algo que ya te estaba pasando, y observa cómo se siente el cuerpo cuando no huyes de ti. Ese es el trabajo real, el que no aparece en las frases bonitas pero sí cambia la vida.

El amor propio no es el que grita frente al espejo; es el que se nota en lo que ya no permites.

Fuente original → Ventura Psicólogo en Instagram

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