
Hay una forma de aprender que casi nadie nombra, y no aparece en ningún manual: mirar. Antes de que existiera la palabra modelado, tú ya lo hacÃas. De niño copiaste cómo hablaban tus papás, cómo se paraba un profesor que te caÃa bien, cómo se calmaba tu abuela cuando algo salÃa mal. Aprendiste observando, sin que nadie te explicara nada. Y ese mecanismo no se apaga: sigue disponible, igual de potente, para todo lo que hoy quieres desarrollar.
El psiquiatra Dr. Pablo Gómez lo describe con una frase que vale parafrasear: no siempre necesitamos inventar el camino desde cero. A veces, observar cómo actúan las personas que ya desarrollaron la habilidad que queremos aprender acelera nuestro propio proceso. Él usó esa estrategia antes de conocerla formalmente y hoy la trabaja con sus pacientes para la autoestima, la confianza y la ansiedad social. No es truco de gurú: es psicologÃa aplicada con sentido común.
Si quieres usarlo a propósito, en vez de por accidente, hay tres cosas que marcan la diferencia:
- Elige modelos concretos, no Ãdolos lejanos. Una estrella internacional te inspira, pero te enseña poco porque no ves su dÃa a dÃa. En cambio, el colega que negocia sin agredir, la amiga que pide perdón sin encogerse, el jefe que escucha antes de responder: esos son observables, esos son medibles en la vida real.
- Observa con intención, no con envidia. Desarma lo que ves. ¿Qué hace esa persona justo antes de actuar? ¿Cómo respira, cómo empieza la frase, qué hace cuando algo se le cae a la mitad? La diferencia entre admirar y modelar es esa: el que admira termina pensando «ojalá», el que modela se lleva una anotación.
- Prueba en pequeño y ajusta a tu estilo. Lo observado no se copia calco, se adapta. Toma un solo comportamiento —cómo esa persona pide una cosa sin justificarse de más— y ensáyalo esta semana en una situación baja en apuesta. Si no te suena, ajusta. El modelado es un proceso de calibración, no de imitación caricaturesca.
Lo más bonito de esto es que te cambia la mirada sobre los demás. Esa persona que te intimida deja de ser una amenaza y se convierte en material de estudio. La conversación que desearÃas tener un mejor tono, ya tiene un molde que puedes observar. La seguridad que sientes que te falta, alguien cercano la practica a diario a tu lado, gratis.
También hay un efecto silencioso sobre tu autoestima: dejar de exigirte inventar todo desde cero. No necesitas haber nacido con la confianza puesta. Necesitas ojos abiertos, un cuaderno mental y la disposición de ensayar lo que observas, aunque al principio suene raro en tu voz.
Quien pega el ojo, aprende dos veces.
Fuente original → Dr. Pablo Gómez (pablogomezpsiquiatra) en Instagram
