Dignidad y estima no son lo mismo, y confundirlas te cuesta caro

Dignidad y estima no son lo mismo, y confundirlas te cuesta caro

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Dignidad y estima no son lo mismo, y confundirlas te cuesta caro

Hay una frase de Bernardo Stamateas que vale la pena mirar con calma: dignidad es “me lo merezco”, estima es “puedo”. Dos palabras que usamos como sinónimos todo el tiempo, y que en realidad describen cosas distintas. Y la confusión entre ambas explica mucho de por qué a veces nos sentimos estancados sin saber exactamente por qué.

Piensa en alguien que sabe que merece un buen trato, que tiene clarísimo que vale la pena, pero que igual no pide el aumento, no termina la relación que ya murió, no empieza lo que quiere empezar. Esa persona tiene dignidad de sobra. Lo que le falta es estima: la sensación de puedo, de que está permitido intentarlo.

Y al revés también pasa. Hay gente que puede muchísimo, que es capaz y talentosa, pero que acepta migajas porque en el fondo cree que no se lo merece. Ahí sobra estima y falta dignidad. Stamateas lo resume así: algunos sienten que pueden, pero no se lo merecen; otros se lo merecen, pero no pueden.

Cómo darte cuenta de cuál te falta

  • Si te falta dignidad: aceptas tratos que sabes que no corresponden. Te quedas callado donde debiste hablar. La pregunta útil es “¿esto me lo merezco?”.
  • Si te falta estima: sabes lo que mereces, pero no te atreves a moverte por conseguirlo. Te paraliza el “¿y si no puedo?”. La pregunta útil es “¿qué es lo peor que puede pasar si lo intento?”.
  • Si tienes ambas: eliges con claridad. Pides lo que mereces y también te permites intentarlo. Ahí es donde la autoestima deja de ser un concepto bonito y se vuelve algo operativo.

Lo valioso de esta distinción es que te da un diagnóstico concreto. Deja de servir el “tengo baja autoestima” como etiqueta general, que no te dice nada accionable. En cambio, si identificas que tu problema es de estima, el trabajo es distinto que si es de dignidad. Una cosa se trabaja poniendo límites; la otra, tomando riesgos pequeños y comprobando que puedes.

Nadie te va a entregar la sensación de merecer ni la de poder. Las dos se construyen, y se construyen en orden distinto para cada persona. Lo importante es saber cuál es la tuya, porque remediar la que no te falta no cambia nada.

El que sabe lo que vale y además cree en sus manos, no le pide permiso a nadie.

Fuente original → Bernardo Stamateas en Instagram

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