Autoestima no es decirte bonita frente al espejo

Autoestima no es decirte bonita frente al espejo

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Autoestima no es decirte bonita frente al espejo

Hace unos días vi a una psiquiatra explicar algo que mucha gente confunde: la autoestima no es pararte frente al espejo a repetirte «soy maravillosa» mientras por dentro no te lo crees. Va mucho más allá. Es poder reconocer tres cosas simples y a la vez enormes: tengo valor, tengo capacidad y tengo derecho a ocupar un espacio. No como frase de afiche, sino como algo que se nota en cómo tomas decisiones, en cómo pides, en cómo dejas de pedir disculpas por existir.

La psiquiatra se apoyaba en las reflexiones de Gloria Steinem, y la idea de fondo es potente: la autoestima no es sentirte bien todo el tiempo, es confiar en tu propia voz incluso cuando tiembla. Y eso se entrena. No es un rasgo con el que algunos nacen y otros no; es algo que se construye con decisiones pequeñas y repetidas.

Te dejo tres ideas para trabajar esto de forma concreta:

  • Deja de medir tu valor con el termómetro de otros. Si tu sensación de valer depende de cuánta aprobación recibiste hoy, vas a vivir agotado. El reconocimiento de los demás es agradable, pero no puede ser tu fuente principal. Pregúntate: «¿Qué pienso yo de esta decisión?», antes de preguntarte qué pensarán.
  • Ocupa el espacio, no lo pidas prestado. Hablar en una reunión, opinar cuando nadie preguntó, decir «no estoy de acuerdo» con calma. Tener derecho a ocupar un espacio no significa imponerte; significa no encogerte. Cada vez que te callas por miedo, le enseñas a tu mente que tu opinión pesa menos.
  • Confía en tu voz aunque dude. La confianza no es la ausencia de dudas, es actuar con dudas adentro. Tu voz propia se fortalece usándola: escribiendo lo que piensas, defendiendo lo que crees, corrigiendo cuando te equivocas. Una voz que nunca se usa no se enferma de inseguridad por accidente; se enferma por desuso.

Lo interesante de este enfoque es que mueve la autoestima desde lo superficial hacia lo estructural. No se trata de autoengañarse con frases positivas, sino de reconocer algo que ya es verdad: tienes valor, tienes capacidad y tienes derecho a estar aquí. Cuando eso se instala adentro, muchas cosas se reordenan solas: la relación con la crítica, con las comparaciones, con la necesidad de caer bien a todos.

La vida no le pertenece a quien más aplausos junta, sino a quien aprende a escucharse primero.

Fuente original → Dra. Estephania del Aguila (@fannypsiquiatra) en Instagram

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