
¿Te ha pasado que le cuentas algo que te duele y te contestan «ponle buena onda», «todo pasa por algo», «piensa en positivo»? Y ahí te quedas, con el dolor intacto y la sensación de que ahora encima tuviste que sonreír. Ese mal rato tiene nombre: positividad tóxica. Y ojo, porque no es lo mismo que psicología positiva, aunque muchos las confundan.
La psicóloga Margarita Tarragona se hizo justo esa pregunta: ¿son lo mismo? Su respuesta es un no, y el detalle que rescata vale oro: la confusión entre las dos sirve para recordarnos algo esencial — la importancia de ser genuinos.
1. Una niega, la otra incluye
La positividad tóxica funciona así: tú sientes algo incómodo y la respuesta del entorno es taparlo, nivelarlo, disfrazarlo con frases motivacionales. Es como poner un autoadhesivo sobre una alarma de incendios. La psicología positiva, en cambio, no te pide borrar la tristeza, el enojo o el miedo. Toma en serio todo el rango de emociones y, desde ahí, busca qué te hace avanzar.
2. Sentir lo que sientes no es fracasar
Hablamos de emociones, no de delito. Si algo te pesa, el camino no es fingir que no existe, sino mirarlo sin dejar que gobierne tu día completo. Recuerda la fórmula que me gusta repetir: V = (C + H) * A. Conocimiento y habilidades existen en muchos, pero es la Actitud la que multiplica. Y una actitud verdadera incluye los días grises; una actitud de utilería se derrumba a la primera tormenta.
3. Autenticidad práctica, no de póster
¿Cómo se traduce esto a tu semana? Simple:
- Cuando alguien te cuente algo duro, resiste el impulso de corregirle el ánimo. Un «te entiendo, debe estar pesado» sostiene más que cualquier frase de calendario.
- Contigo mismo, empieza por nombrar la emoción: «hoy estoy irritable», «esto me duele». Nombrar ya ordena.
- Y recién después elige un paso pequeño: agradecer por algo concreto, dar un paseo, llamar a esa persona. El ánimo real crece desde la honestidad, no desde la máscara.
Hay una diferencia sutil que lo cambia todo. La positividad tóxica dice «no te sientas así». La psicología positiva dice «puedes sentirte así, y aun así hay algo que puedes hacer». La primera te niega; la segunda te acompaña.
Porque al final, la buena onda de verdad no tapa lo que duele: deja que la luz entre por la ventana que abriste al ser honesto.
