
Hoy quiero compartir una reflexión que me llegó a través de un reel de Javier Botía, que toca una verdad profunda sobre nuestra capacidad de reír y entender el humor.
Hay una idea que vale la pena mirar con calma: el sentido del humor no es solo diversión o entretenimiento. Hay algo que sugiere que nuestra capacidad de reír, de encontrar el lado cómodo ante las situaciones, y hasta de burlarnos de manera constructiva, está íntimamente relacionado con lo que llamamos inteligencia emocional.
Cuando reímos de algo, estamos procesando información compleja, identificando patrones, y haciendo una evaluación rápida sobre qué es seguro, qué es juguetón y qué no lo es. Esa capacidad de lectura rápida del ambiente social, de discernir entre qué merece una risa genuina y qué requiere sensibilidad, es en sí misma una forma de inteligencia. No se trata solo de «ser gracioso», sino de tener la herramientas cognitivas y emocionales para navegar el mundo de una manera que nos conecta con los demás.
Por eso, quizás la próxima vez que compartas una risa con alguien, te detengas un momento a apreciar no solo el momento de alegría, sino la habilidad mental y emocional que ese instante representa. No todo depende de talento o de ganas: a veces, simplemente rir es una señal de que tu inteligencia emocional está en sintonía con el mundo que te rodea.
Hasta la próxima.
✨ Víctor Küppers
